Son Bibiloni, sí, pero lo justo

No es ningún secreto. Al RCD Mallorca le conviene mantener la estructura de la Ciudad Deportiva. El motivo no es sentimental, formativo o pedagógico. Es puramente económico. Son Bibiloni sobrevive porque pese a todo, el club sigue siendo un gran exportador de talento, aunque los dirigentes de la cantera mallorquinista no lo perciban así. La última gran venta, de Rafel Obrador al Real Madrid, llega después de poner al joven lateral izquierdo mallorquín en el escaparate. ¿Qué sentido tiene hacer debutar a un chico de 16 años en Primera y luego llevárselo de pretemporada, si después fichan a dos defensas como Brian Oliván y Braian Cufré para su posición? Obrador le hace un favor al Mallorca. El club no tenía hueco para él. Y un caso parecido es Luka Romero. Excelente jugador para tener 15 años, sí. ¿Pero para jugar solo 15 minutos por partido? ¿Es esa la apuesta del club por el emergente talento de su cantera?

«Es cuanto menos llamativo que año tras año jugadores con talento tengan que abandonar la entidad con años de formación a sus espaldas»

La deriva de Son Bibiloni no es nueva, pero es cuanto menos llamativo que año tras año jugadores con talento tengan que abandonar la entidad con años de formación en el club a sus espaldas. Ángel Rodado, sin ir más lejos tuvo que marcharse pues la entidad le transmitió que no contaban con él. Mallorquinista acérrimo e insaciable goleador, en la temporada 2017/18 anotó 29 tantos con el Mallorca B en Tercera. Con las puertas del primer equipo cerradas, Rodado, entonces de 21 años, hizo las maletas y decidió fichar por la UD Ibiza, un ambicioso proyecto en Segunda B.

Pero hay más casos. Dani Plomer estuvo jugando en Santa Catalina y Poblense tras saber que en Son Bibiloni no contaban con él. El Leganés hizo la temporada pasada una apuesta decidida por él. Y este año ha fichado por el filial del Granada CF. Otro caso: Sergi Vecina salió de Son Bibiloni en 2018. Fichó entonces por el Felanitx y un año después el Santanyí, club filial del Atlético Baleares, se hizo con sus servicios. Vecina está realizando la pretemporada con el conjunto balearico y tiene papeletas para tener protagonismo este año en Segunda B.

Otro caso llamativo es el de Miquel Llabrés, futbolista con un gran futuro, actualmente en el Andratx de Tercera, y al que el club echó de malos modos. El Mallorca, además, intentó sin éxito que volviese este verano.

«El trato hacia los jugadores de la casa, ignorados en cantidad de ocasiones, es muy pobre»

Demasiados jugadores entran y salen cada año de los respectivos equipos que hay en Son Bibiloni. Y esta situación puede ser buena a medio plazo para la entidad en términos de rentabilidad económica, siempre que haya algún club comprador dispuesto a fichar a una de las perlas de la cantera. Pero es insostenible desde un punto de vista humano. El trato hacia los jugadores de la casa, ignorados en cantidad de ocasiones, es muy pobre. Y ello genera mucha inseguridad. Año tras año llegan a la entidad mallorquinista futbolistas procedentes de otras canteras para sustituir a los que no han renovado y se tienen que marchar porque aparentemente no sirven. ¿Qué perspectivas puede tener un jugador de la casa, mallorquín y/o mallorquinista cuando sabe que sus oportunidades serán limitadas? Hay vía libre para quien quiera que venga de fuera. Y eso no se puede permitir.

Un comentario en «Son Bibiloni, sí, pero lo justo»

  • el 10/10/2020 a las 11:14
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    Tenéis toda la razón. No tienen nada de sentimientos con chavales que llevan desde pequeños en el club y no te digo nada si no eres de los que ellos apuestan. Lo malo de esto es que los que traen de fuera con todos mis respeto no mejoran a los nuestros. Puro negocio.

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