Respetar las normas

Los clubes de fútbol son Sociedades Anónimas Deportivas. En su mayoría. Es decir, actúan como empresas. Y se rigen por una normativa que viene delimitada en el correspondiente código ético. Cada club tiene el suyo. Este usa para hacer prevalecer y defender la imagen que se proyecta por parte de los empleados. Hace no mucho, el Mallorca prohibía a sus jugadores llevar pendientes o realizarse cortes de pelo extravagantes, según el reglamente interno del club. En la actualidad, esquiar o ir en moto son actividades que los jugadores del Mallorca, de cualquier categoría, no pueden llevar a cabo por la peligrosidad que supone.

Pese a la exigencia de las normas de convivencia de las que disponen los clubes, aún hay quien no atiende a las reglas. Dos trabajadores del Mallorca como los futbolistas Bryan Reyna (22 años) y Samu Álex (21 años) no solo desatendieron sus obligaciones como empleados del club que les paga. También se tomaron a la ligera las exigentes normas implantadas por el Gobierno, derivadas de la pandemia.

«En cuanto el Mallorca supo del asunto, puso fin a la situación contractual que unía a los futbolistas con la entidad»

Los detalles del caso de Reyna y Álex están ya en manos de la Justicia. El Mallorca, en cuanto supo del asunto, puso fin a la situación contractual que unía a los futbolistas con la entidad. Pero más allá de la relación causa-efecto de esta materia, cabe tratar de comprender qué lleva a dos jóvenes, íntimos amigos, a no respetar las normas y pisotear consecuentemente los derechos de las demás personas.

Difícil explicación tiene también el comportamiento de Reyna, a quien se le presupone cierta madurez, pues tiene un hijo de tres años y debería ejercer de modelo en su rol parental.

En cualquier caso, ambos futbolistas se han desligado del Mallorca. Así que ya no es problema de la entidad bermellona lo que hagan o dejen de hacer de ahora en adelante. Reyna y Álex fueron expulsados por creer que su comportamiento podía estar por encima del bien y del mal. Nunca es tarde para recibir cual lección de humildad. El deporte necesita referentes. También en valores.

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