Opinar sin saber

El caso de Josep Gayà, lejos de sentar precedente alguno, representa la línea continuista que marcan los predicadores ignorantes. Las opiniones vertidas tanto en redes sociales como en medios de comunicación convencionales no hacen más que dejar en evidencia a quien opina sin saber. Gayà debutó en Primera por accidente, si se me permite el eufemismo. El Bernabéu no es el sitio idóneo donde iniciar una carrera en la elite del fútbol cuando uno juega de visitante. Escenario colosal como pocos, la atención del Real Madrid 6-1 Mallorca se centró, empero, en una entrevista que el joven central mallorquín de 21 años concedió a una televisión nacional en los exteriores del estadio una vez concluido el encuentro. Hubo quien interpretó que Gayà, de indudable mallorquinismo, hizo llevar a sus amigos que le acompañaban en su estreno en LaLiga una pancarta de apoyo al Real Madrid C.F. Hasta ahí podíamos llegar.

«¿Se pudo haber hecho mejor? A posteriori todo es más fácil»

Gayà no tuvo su mejor estreno. Pero no era necesario ahondar en la herida. Tampoco jugaron un gran encuentro sus compañeros de equipo, con más experiencia en la categoría que el joven debutante. Los predicadores exigen que jueguen los mallorquines, los de aquí. Gayà es de aquí, nació en Manacor. Pero claro, como opinan los que dicen saber de esto, «no es lo mismo jugar ante el Serverense que ante el Real Madrid» [sic]. Entonces, ¿de qué estamos hablando? Josep Gayà jugó por necesidad. Porque Luis García Plaza lo puso en el once titular. ¿O no? Porque el Mallorca tiene notables bajas en defensa y el equipo necesitaba también hacer rotaciones. Así que la ecuación era simple. ¿Se pudo haber hecho mejor? A posteriori todo es más fácil, claro.

Por lo poco que le conozco, Gayà me parece una persona instruida e inteligente. Quien sí le conoce en profundidad así lo reconoce también. En la entrevista concedida a Tribuna Sol en abril de este año se mostraba como un adulto que medita cada respuesta que ofrece. Reflexiona en profundidad sobre las explicaciones que da y no hace balance de una forma banal. Es un chico que se comporta como un hombre. Sabe bien lo que le ha costado llegar hasta aquí. No es un chaval de 21 años que juegue en el filial por amiguismo. Sin ir más lejos, él mismo sabe lo que es superar una grave lesión que le hizo volver a los terrenos de juego más fuerte y mejor preparado. «Es de lo peor que le puede ocurrir a un jugador», reconocía el joven futbolista a este medio digital.

«El Mallorca debe ser más claro en cuanto a lo que pueden y no pueden hacer sus jugadores»

También me gustaría mencionar que el RCD Mallorca debería ser más claro en cuanto a lo que pueden y no pueden hacer sus jugadores. Gayà concedió una entrevista en caliente, minutos después de un partido, sin la presencia de un responsable de prensa del club. El futbolista no debió hacer esas declaraciones, si el club no lo considera. Pero eso es responsabilidad del código interno de conducta del propio club, que tal vez no ha sido explicado con la clarividencia necesaria para evitar este tipo de malentendidos.

Àlvar Moreno

Director de Tribuna Sol