Mi jugador favorito

Futbolista versátil donde los haya. Se desenvuelve bien tanto por izquierda como por derecha. Puede actuar en banda, de carrilero o como lateral. Su misión es fácil. Ofrecer soluciones a sus compañeros. Con balones al espacio «no hay nadie como él», dicen voces autorizadas de Son Bibiloni. Y lo más importante, tiene claro a lo que juega. Es inteligente, se asocia bien con sus compañeros. Es capaz de crear esas triangulaciones que tanto gustan a los entrenadores en espacios reducidos y siempre transmite esa energía positiva necesaria para afrontar los partidos. No necesita ser titular para destacar.

«Gabriel Ramis Aguiló es el prototipo de jugador que más me gusta»

Gabriel Ramis Aguiló (2003) es el prototipo de jugador que más me gusta. Es intenso como pocos, ofrece lucha al equipo, desgaste, sacrificio. Sus virtudes le convierten en un ser solidario sobre el césped. Parece encontrarse a gusto en su hábitat. Lo mejor de él es que ha sabido reinventarse, acomodarse a la realidad que exige cada partido. Es profundo, letal en las medias distancias e incapaz de dar un balón por perdido.

Cómo sacarle provecho

Carlos Muñoz, su técnico, es una persona que ha sabido sacar a relucir su talento. El curso 2020/21, en División de Honor, fue pieza clave en el San Francisco. El amplio abanico de soluciones que ofrece por minuto es oro para los técnicos, que no dudan en situarle donde creen que puede generar más ruido. Porque si una cosa es Ramis es vertical. Su instinto sobre el verde no se ve alterado por su posición en el campo. Le gusta percutir sobre el área rival con llegadas intermitentes que sorprenden desde atrás.

Una victoria con ‘sello Ramis’

El Juvenil A del Mallorca fue capaz de vencer por 2-1 al FC Barcelona. Y bien merecía ese partido la publicación de ese artículo. Basta ver cómo se fabrican los dos tantos bermellones para ver de lo que es capaz Ramis, quien saltó al campo en el minuto 14 en lugar de Toni González. En la primera de las dianas, el jugador mallorquinista no se da por vencido en la pugna por un balón largo con Chadi Riad, quien cuerpea aprovechando su encomiable físico, aunque es Ramis quien termina llevándose el esférico en línea de fondo, fruto de su incesante fe. El bermellón cedió entonces el balón hacia Pau Mascaró, quien anotó un bello tanto para situar el 1-0. Tras encajar el gol del empate azulgrana, el Mallorca tuvo una última opción de llevarse el encuentro. Al contragolpe, el mallorquinista Víctor Lázaro fue capaz de filtrar un pase en profundidad hacia Gabriel Ramis. Y este, fruto de su velocidad en conducción, se queda solo ante el portero y define por el palo corto para anotar el definitivo 2-1 en el minuto 89.

Àlvar Moreno

Director de Tribuna Sol